
LAS HERIDAS DEL ALMA Una invitación a sanar
Desde que caminamos por este mundo, y aun desde nuestros primeros años de vida, podemos experimentar heridas emocionales que muchas veces aprendemos a esconder: rechazo, abandono, humillación, traición e injusticia.
Algunas heridas se ven.
Otras permanecen ocultas en lo profundo del alma.
Pero Dios no solamente conoce nuestras heridas; Él puede sanarlas.
“Él sana a los quebrantados de corazón,
y venda sus heridas.”
— Salmo 147:3