
Los noticieros reportan intensidad máxima en los ataques bélicos en el Medio Oriente de los ejércitos involucrados en esta guerra que está cambiando la geopolítica.
Pero mientras todo esto sucede, la Iglesia debe de reconocer que las guerras ni los misiles nos deben de asustar, sino el primer amor.
La Iglesia debe de está velando en este tiempo y con un amor como el del principio; lleno de fervor en el servicio, en la comunión, y el ejecutar la misión que Jesús nos encomendó en esta tierra antes del arrebatamiento.