
Dios trabaja en el corazón de los hombres para que se arrepientan de su vana manera de vivir pero cuando persisten en sus deseos malos, El se encarga de juzgar sus pecados.
En el primer éxodo vemos a una sociedad llena de cosas materiales y de valores equivocados. Apreciaban las riquezas pero menospreciaban a las personas. Honraban a las criaturas misteriosas pero no adoraban al Dios verdadero y vivo. Razón por la cual el juicio de las plagas fue inevitables.
Lo mismo sucede en este tiempo, hay amor a las cosas pero no a las personas, y de Dios no quieren saber nada. Dios los llama al arrepentimiento para que sean salvos.
Así como el primer éxodo sucedió por la dureza de corazón y la opresión al pueblo de Dios así mismo sucederá en el Segundo éxodo.