
Las Escrituras nos muestras innumerables figuras de aplicación a la vida diaria, como por ejemplo las tormentas, como figura de aplicación de luchas, pruebas, dificultades, persecuciones, o problemas.
Debemos de reconocer la causa de una tempestad y discernir la causa o la razón del porqué nos encontramos en ella.
En el salmo 104 tenemos nuestro texto central para que podamos ver este interesante tema.
Varias veces hemos visto la tormenta de cerca pero otras nos toca solo ser espectadores y allí debemos de orar a Dios por nuestros hermanos en la fe, que están enfrentando las tormenta de cerca.
Oramos porque este tema sea de fortaleza espiritual para todos nuestros hermanos en la fe, sabiendo de antemano que Jesucristo nos llevará a un puerto seguro.